Que difíciles las musas,
cuando no quieren aparecer;
Que difícil dar forma a las letras,
Cuando parece olvidaste leer.
Solo quiero contar la belleza
De este rojo atardecer,
Solo colorear de verdes la sierra,
Para que aún lejos la puedas ver.
Quiero que huelas el romero
Que acaba de florecer.
Poder hablarte de este otero,
Donde aprecio un hondo vergel.
Que difíciles las musas,
No me quieren complacer.
¿Como hacerte sin sonido
Oír al jilguero, alondra o Verdón?
Contarte que el conejo
De su cueva no salió,
Temiendo el chaparrón.
Quisiera describirte,
Como el jabalí gozó
En la charca del cercón.
La alegría del setero,
Al ver el gurumelo
Asomar bajo el terrón.
Cuan indolentes las musas,
Que se niegan a volver.
Me gustaria que sentado
A esta mesa,
A buena altura
Y sin sillón.
Abrieras bien los ojos
Y ensancharas el corazón.
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