La rosa de mi jardín,flor cuidada con esmero. Por la que di mi vida, mi amor, mi trabajo. A la que sacrifique con empeño cada día de labor.
Rosa espinada, hiriente, ladina, pero bella, suave y fragante cómo ninguna.
Flor duradera, fuerte y bella, pero efímera, morirás. Sí, por más que me esfuerce, riegue y abone la tierra en la que creces, al llegar el invierno morirás; el frío quemará mi esfuerzo, y hasta tus espinas heriran menos.


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