miércoles, 19 de agosto de 2015

Huelva 2015

Recorrer lugares conocidos un tiempo después, conlleva a  veces sorpresas agradables. Hace poco, he tenido la oportunidad de pasear las calles de Huelva, ciudad en la que me crié, y observar los cambios que se han producido en los últimos seis años. Hacia demasiado tiempo que no dedicaba un par de ratos a redescubrir mi ciudad, y me ha sorprendido, que por fin alguien, se dio cuenta de lo que tantos onubenses ya sabíamos. Tenemos una ciudad preciosa, llena de luz, y no era necesario derruirla, solo encontrar el equilibrio, entre la belleza de lo antiguo y la practicidad de un marco moderno.
Me agrado llegar a la Plaza de las Monjas, y encontrar gente tomando unas cañas en el nuevo chiringuito,de fondo, la renovada fuente, con la estatua de Colon apuntando a la Gran vía.
Precioso paseo de arcos limpios, líneas puras, y finas palmeras, en el que se ha transformado esta clásica Gran vía, acabando en la plaza del punto, coronada por una imagen de la Virgen del Rocio,a hombros de sus fieles.
Al volver hacia la calle Concepción, quedo atónito con la cubierta entoldada, que cubre y refresca el fino suelo. La limpieza y orden de esta Calle, desprenden paz hasta la embellecida iglesia de la Concepción.
Al tomar dirección a la calle Marina, me hallo observando la dura llaga dejada en el corazón de la ciudad, por lo que en tiempos fue el Mercado del Carmen. Triste por la pérdida de aquel lugar lleno de historia y recuerdos, enfilo hacia el edificio de aduanas, donde vuelvo a ver la cara de la preciosa criatura que esconde esta ciudad, bellisimo paseo el que une la aduana, con la reformada estación de zafra, y de ahí al puerto.
Volviendo a tomar el coche, me encamino a encontrarme con el frio y callado amigo, paciente vigilante de la Ría, don Cristóbal. De camino veo magnífico paseo, que llegará desde el muelle del tinto, hasta más allá del Nuevo Colombino. Me alegra ver la evolución del kiosko Manolin, recordando cuando era poco más que un esquinazo casi olvidado.
El correr de una vía verde por la orilla de la Ría, me parece algo genial, aunque desvirtúan su finalidad de deporte, salud y naturaleza, las vistas del polo y descarga de los barcos.
También me sorprendieron otros lugares, como el semiaprovechamiento que se hace de lo que fue el antiguo estadio, como zona ajardinada e infantil.
Supongo que poco a poco, nos daremos cuenta de la bella y rica ciudad que tenemos, y la maravilla que podemos tener.






No hay comentarios: